Algunas definiciones que nos pueden hacer pensar:

Esclavitud: «Estado en que se halla un individuo o un grupo social que ha sido sometido por otro individuo o grupo social a un régimen económico y político que (…) le priva de la libertad y le fuerza a realizar determinadas funciones económicas, las más de las veces, sin otra contrapartida que el alojamiento y el sustento»; «sujeción excesiva o dependencia por la cual se ve sometida una persona a otra, o a un trabajo u obligación» (Enc. Larousse).

Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas [ONU (1948) «Declaración Universal de Los Derechos Humanos», artículo 4].

Siervo (de origen medieval): Los siervos eran una especie de esclavos. «Estaban sometidos a la potestad dominical de otro, quien detentaba sobre ellos un poder absoluto (…). El poder del señor se extiende a sus posesiones personales; además, su condición servil era hereditaria…» (Enc. Larousse).

Feudalismo: «Se caracterizaba por la forma especial de las relaciones entre señor y campesino ’(obrero)’(…). El régimen feudal supone una masa campesina `(obrera)` que trabaja para sostener el alto nivel de vida de los guerreros `(o señores)´. Éstos a la vez señores y propietarios; Los señores (…) reciben de los campesinos (los siervos) toda clase de prestaciones, tienen dominio sobre ellos y son sus jueces. (…). Los pequeños propietarios se pusieron al servicio de otro más poderosos, convirtiéndose de este modo en vasallos (…)» (Enc. Larousse).

Fascismo: «Doctrina encaminada a reemplazar un régimen democrático por otro autoritario y nacionalista». «Actitud autoritaria, arbitraria, violenta y dictatorial que alguien impone a un grupo o a un entorno social o familiar» (Enc. Larousse).

¿No nos preguntamos, tras leer estas definiciones, si actualmente nuestra situación puede compararse con la de la esclavitud o a la de los siervos de la gleba? ¿A la del feudalismo o fascismo?

Parece que vivimos en un moderno sistema feudal en el que los señores (políticos, ricos y poderosos) son nuestros amos y nosotros somos sus siervos de la gleba o esclavos. Es la «nueva esclavitud». Nos van imponiendo, progresivamente, cargas injustas que nos alienan como personas, y nos despojan de nuestros derechos y creencias; de nuestras libertades fundamentales.

El modo de pensar dominante y de legislar nos lleva hacia un estado fascista global. Es lo que se viene denominado, eufemísticamente, como  «Nuevo Orden Mundial» o últimamente «el gran reset (The Great Reset)».

Nuestras democracias están siendo sustituidas a golpe de leyes y decretos injustos, promulgados con impudicia por la clase política dominante, por fascismos totalitarios. Con la ayuda de los ricos y poderosos y las armas de comunicación masiva, que difunden información sesgada y errónea, maliciosamente, se distorsiona nuestro concepto de la verdad y nos llevan a pensar que la realidad es distinta de lo que de hecho es. Se promulgan leyes en muchos países, incluso «democráticos», que cercenan la libertad de expresión de los medios de comunicación, de los grupos de opinión —ONG—  y de las personas individuales. De este modo, se pretende convencer a la población de que, por ejemplo, vive en democracia, cuando en realidad está despareciendo paulatinamente.

Estamos sumidos en Estados totalitarios en los que se va imponiendo el miedo en sus individuos como arma de control, y se intenta, por todos los medios, conculcar nuestra dignidad como seres humanos. «Destrozar la autoestima de alguien es una manera fácil de dominarlo» [Papa Francisco (2020) «Fratelli tutti»].

Vivimos en la esclavitud moral (se nos imponen ideas cambiantes sobre lo que está bien y lo que está mal). Los que hemos vivido más, nos damos cuenta de cómo comportamientos o formas de pensar que antes se consideraban perniciosos o erróneos, actualmente son comúnmente aceptados como buenos o acertados. También estamos siendo sometidos a una esclavitud ideológica; a una esclavitud social, laboral, económica, política, jurídica y legal, policial, etc.

Es hora de que los pueblos nos unamos y que surja un nuevo movimiento abolicionista y antiesclavista mundial. Tenemos que luchar por nuestros derechos humanos basados en la ley natural; por la verdadera libertad humana.

2 Comments

  1. Cuánta razón tienes. El mundo es de los poderosos y cada día son más fuertes y ricos. Hacen lo que hacían los señores con nosotros (los siervos de la gleba de hoy). Pero la gracia es que todo es una fiesta de máscaras. Y nosotros, el pueblo, necesitamos ayuda y protegernos unos a otros.

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