9 de marzo de 2026

Los ángeles custodios

“Todo fiel tiene junto
a sí un ángel como tutor y pastor, para llevarlo a la vida”, decía San Basilio
(c. 330-379), refiriéndose al ángel custodio que, de acuerdo a la tradición,
vela por el bien y la salud espiritual de cada uno de los seres humanos.

Siempre a nuestro
lado. Siempre

San Basilio enseña precisamente que Dios ha dispuesto
que toda alma no esté “sola”, sino que cuente con un protector con la misión
específica de acompañar y guiar a la persona a lo largo de su vida. Esta tarea
ha de cumplirse desde el momento de la concepción hasta la hora de la muerte.

Nuestro ángel custodio no nos abandona ni se aleja.
Lamentablemente, la mayor parte del tiempo no somos conscientes de su
presencia. Por eso, es una santa costumbre que cada 2 de octubre recordemos y
celebremos la fiesta de los Ángeles custodios, nuestros guardianes.

La palabra “ángel” proviene del griego antiguo y
significa “mensajero”, o “el que lleva un encargo”.

En la Biblia

La Sagrada Escritura da cuenta de la
existencia de los ángeles y cómo, en momentos cruciales de la historia de la
salvación, ellos han aparecido con el propósito de cumplir una misión especial
dada por Dios. Son creaturas como nosotros, pero gozan de una condición
particular. No son seres corpóreos, y por lo tanto, no están sometidos a las
leyes que regulan la materia, el tiempo y el espacio.

Los ángeles custodios son los
espíritus celestiales de los que habla el Salmo 90: «A sus ángeles ha dado
órdenes Dios para que te guarden en tus caminos»; y de los que da cuenta
el Evangelio cuando, por ejemplo, Jesús dice: «Cuídense de despreciar a
cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo
están constantemente en presencia de mi Padre celestial» (Mt 18,10).

En la tradición

San Agustín dice respecto a ellos:
«El nombre de ángel indica su oficio, no su naturaleza. Si preguntas por
su naturaleza, te diré que es un espíritu; si preguntas por lo que hace, te
diré que es un ángel».

Enseña, además, el Catecismo de la
Iglesia Católica (CIC, 329): «Los ángeles son servidores y mensajeros de
Dios. Porque contemplan ‘constantemente el rostro de mi Padre que está en los
cielos’ (Mt 18, 10), son ‘agentes de sus órdenes, atentos a la voz de su
palabra’ (Sal 103,20)”.

 

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